Trabajar en equipo es una necesidad que, a veces podemos tener la sensación que nos frena y nos pone trabas, pero que si se hace bien, es una gran oportunidad de aprendizaje y crecimiento. Que nos cuestionen, que nos critiquen de manera constructiva, que nos muestren otras maneras de hacer y puntos de vista, estimula nuestra creatividad y nos ayuda a llegar mucho más lejos.
Dicho esto, existen una serie de falsas creencias sobre el trabajo en equipo, que me gustará poner encima de la mesa para su reflexión.
Aquí tenéis algunas:
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- El objetivo es lo más importante, las necesidades individuales no cuentan. ¿Qué quieres ser tu en el trabajo? Yo quiero ser una persona, no un número. Los equipos están formados por personas, y las personas somos seres emocionales. Si tu eres una máquina y yo soy un número, no seremos un equipo. El bienestar individual y colectivo, son indispensables.
- Colaborar es hacer siempre todo aquello que nos pidan nuestros compañeros. Un equipo es un conjunto de personas organizadas para conseguir un objetivo común y compartido, que disponen de recursos, tiempo, talento, capacidades y materiales para su consecución. La palabra «organizadas» es crucial porqué pone de manifiesto que los roles deben estar bien definidos, y que cada cual tiene unas responsabilidades y áreas de actuación. Un compañero nos puede pedir ayuda en su rol, y nuestra actitud cooperadora es importantísima, aún así, cuidado con los especialistas en escaquearse, que nos acaban trasladando sus responsabilidades de manera inmoral y manipuladora. Saber poner límites también es esencial.
- Si la mayoría de integrantes de un equipo trabaja en equipo, las cosas funcionan. Si una sola persona del equipo no trabaja en equipo, el resto se sentirá frustrado y traicionado. Esto siempre será fuente de malestar y conflicto, y si se estanca la relación, se estanca la tarea. Si todos no reman en el mismo sentido, el equipo tiene un problema.
- En un equipo todas las decisiones deben ser consensuadas. El tiempo es un factor determinante en el trabajo en equipo, y el consenso, aunque es lo más recomendable, no siempre será posible. Trabajar en equipo tiene que ver también con aceptar que no estaremos de acuerdo con todas las decisiones que se tomen. Liderar comporta tomar decisiones difíciles, explicandolas y asumiendo la responsabilidad final.
- Tener conversaciones incómodas es perjudicial para los equipos de trabajo. Que una conversación sea incómoda, no significa que no sea útil. Poner sobre la mesa las discrepancias es imprescindible para trabajar con confianza y respeto. El respeto hacia nosotros mismos y hacia los demás es un factor indispensable. No hablar de las cosas, no significa que no existan. Mejor un rato incómodo que un malestar permanente.
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