¿Como llevas las conversaciones pendientes? ¿Tienes alguna? ¿La quieres tener? ¿La otra persona quiere? ¿Sabes cuales son las claves para abordar conversaciones pendientes y construir relaciones sólidas?
Cuando en los cursos que imparto pregunto a mis alumnos qué cosas valoran en las relaciones humanas, un alto porcentaje de personas responde que les gusta la sinceridad y la gente que habla claro.
Por otro lado, mi experiencia me dice que el nivel de madurez para poder hablar claro de las cosas que no nos gustan, debe ser muy alto. Desafortunadamente, no siempre estamos a la altura y la sinceridad tan reclamada puede acabar pasando factura.
En las relaciones sociales superficiales no es necesario, ni tan solo aconsejaría entrar a debatir ciertas cuestiones. Ahora bien, cuando queremos construir relaciones sólidas de pareja, familia, amistad y también profesionales, se hace indispensable tener la determinación y la serenidad para poder proponer y abordar conversaciones incómodas.
A continuación detallo las claves para construir relaciones sólidas y mutuamente satisfactorias:
1. Autoconocimiento:
Tener muy claro cuales son nuestras necesidades básicas al margen de las púramente esenciales para la supervivencia, haberlas evaluado y haber tomado conciencia de cuales son las realmente importantes para nosotros y pasan por delante de otras. También conocer nuestros valores esenciales, aquello que realmente queremos conservar. Reconocer nuestras emociones, entenderlas, aceptarlas, saber expresarlas y gestionarlas de manera potenciadora.
2. Comunicación:
Para que nos conozcan y también para conocer a los demás. Para tener claras las necesidades y los valores de cada uno. Para expresar nuestras emociones y entender las del otro y su manera de vivir la realidad. Si una persona no habla, o no quiere escuchar, a la otra solo le queda interpretar o ser interpretada, y este filtro subjetivo, demasiado a menudo lleva a mal entendidos que son totalmente evitables. Puedo y tengo el derecho a decidir pasar por alto la necesidad de otra persona, lo que es una lástima es hacerlo por desconocimiento.
3. Empatía:
Para cuidar las necesidades e intereses de los demás, y poder entender desde donde viven la realidad, que muchas veces es desde una visión muy diferente a la nuestra.
4. Coraje:
Para cuidar las propias necesidades e intereses y no ceder por miedo o evitación del conflicto. Enfrentándonos a la situación y no a la persona que tenemos delante.
5. Compromiso:
Para asumir las propias responsabilidades y actuar con la firme voluntad de hacer crecer la relación con respeto hacia uno mismo y hacia el otro.
6. Autoestima:
Para detectar cuando merece la pena luchar por una relación y cuando es mejor ponerla en el cajón de las relaciones sociales superficiales o simplemente darla por definitivamente cerrada. Y también, para no insistir en estar en la vida de alguien que no te quiere en ella, o querer que esté en tu vida alguien que no quiere estar en ella.
Actuar de manera pasiva, es evitar o negar los conflictos pasando por alto las propias necesidades. Si esta conducta es habitual, puede acabar generando mucha frustración e insatisfacción. Evidentemente hay momentos en que lo más útil es callar. Si actuamos de manera pasiva por decisión y convicción, ¡Perfecto! Si lo hacemos por miedo, es cuando generaremos el problema.
Actuar de manera agresiva es crear un conflicto pasando por alto las necesidades de los demás. Si esta conducta es habitual, puede acabar generando relaciones y ambientes tensos. De toda manera, cuando una persona no se comunica, a veces solo nos queda la provocación para hacerla explotar. Si actuamos de manera agresiva por decisión y convicción, ¡Perfecto! Si lo hacemos por falta de autocontrol y después nos arrepentimos, es cuando generaremos el problema.
Actuar de manera assertiva, es poner los conflictos existentes sobre la mesa, ni evitándolos, ni creándolos. Para crear relaciones interpersonales sólidas, es positivo que fomentemos la asertividad. Ahora bien, es necesario recordar que abordar un conflicto existente y expresar como nos sentimos y qué necesitamos ante aquella situación, no tiene nada que ver con crearlo. A menudo se tilda de conflictivas aquellas personas que actúan con madurez, responsabilidad y respeto hacia ellas mismas.


